Enrique Symns: “A mi edad preferiría vivir de burgués”


 Por Facundo Dalmacio// Fotos: Nicolás Hernández


Enrique Symns fue monologuista de los Redondos en los 80, cuando la banda platense todavía era un grupo que combinaba la música con las artes escénicas. Tras la pelea que los distanció, se dice que el Indio escribió los clásicos ricoteros “Héroe del whisky” y “Blues de la artillería” pensando en él.

Symns también colaboró con bandas como Bersuit Vergarabat, Los Piojos o 2 minutos. Al mismo tiempo fue director de la legendaria revista contracultural Cerdos y Peces.

En esta nota habla de sexo, droga y rocanrol, pero también sobre literatura y periodismo, sobre la vida y el tiempo, y sobre su miedo a la muerte.

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A sus 68 años, Enrique Symns pasa sus días “en un hotel de mierda” y sin estrella en el barrio de Constitución, entre prostitutas dominicanas, cafiolos, laburantes y policías. 

-Es el peor barrio de Buenos Aires -dice mientras se fuma un cigarro barato afuera del bar en el que va a tener lugar la charla, en la esquina de San José y Constitución-. Me hice amigo de todas las prostitutas, son las únicas que me protegen en el barrio… no me gusta vivir acá, hay mucho sufrimiento, ya a mi edad preferiría vivir de burgués.

Symns subsiste con una pensión para escritores que da la Ciudad de Buenos Aires, además de algún billete que le entra por sus colaboraciones periodísticas y los derechos de autor de los libros que escribió. Gran parte de esa plata se le va comprando remedios para atender las complicaciones de salud que sufre.

-Ya no te dejan ni fumar adentro -se queja tras tirar su cigarro a la calle. Luego se apoya en su andador y se mete en el bar a paso lento.

A pesar de su diabetes, antes de arrancar la charla Enrique le pide a la moza un Fernet con Pepsi Light y hielo, el primero de los cuatro que se va a tomar.

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-¿Qué amigos le quedaron del rock?

-Andrés Calamaro y el Mosca de 2 minutos, los demás me han quedado como enemigos. El pelado de la Bersuit es un ladrón, me estafó, tiene 8 cocodrilos encada bolsillo.

-¿Y con el Indio como quedó todo?

-El Indio también es un desagradecido, nos peleamos por el chico que murió, Walter Bulacio, pero en realidad ya había una sordidez en la banda, había un plan. Para mí subir al escenario del rock era un acto chamánico, no tenía nada que ver con el arte, para mí era chamanismo puro, salud. Pero a pesar de que estuve con Bersuit, los Redondos, Los Piojos, Los caballeros de la Quema , ¡hasta con Luca! yo nunca cobré 500 pesos de hoy. Viví del periodismo, especialmente cuando hice me propia revista.

-¿Que le dio el rock?

-El rock lo único que me trajo fue sexo, droga y rock n roll, ja. Algunos dicen que la mejor época fueron los 70, para mi fueron los 80, hasta los 90 fueron buenos, con Menem, porque había corrupción. La corrupción es fundamental, imaginate Brasil sin corrupción, ¿te agarran con un porro y vas preso? ni en pedo, en Brasil todo es corrupción.

-¿El rock murió?

-El rock sajón no, hay bandas alucinantes. Radiohead, Mars Volta, Vortice, Modzilla, Super Furry Animals, son bandas extraordinarias, superiores a la de los 90 por lo menos. Siempre escuché rock inglés, Pulp, Led Zeppelin…Ya no escucho la música del 70, me retrotrae a la vejez. Hay que escuchar lo que viene del futuro. Bandas de acá y de ahora me gustan Los Espíritus.

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Ilustración interna del disco “La mosca y la sopa” de los Redondos (1991). Cuenta Rocambole: “solía incluir chascarrillos sobre las situaciones internas de la banda. El cerdo comiendo el pez es Enrique Symns, (editor de la revista Cerdos y Peces), en alusión a ciertos cruces que había tenido con Solari.”

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-Una vez leí en un texto suyo algo que me llamó la atención: usted dice en la época de su abuelo, que una mujer te chupara la pija era “cosa de maricones”…

-Era la generación en la que nací, cuando salía con los muchachos y tenía 15, 16 años, pasaba uno y decían “ese boludo es minitero” o sea el que chupa concha, y lo decían como si fuera un gay… yo decía “a mí lo que más me gusta es chupar la concha”, primero porque no hay ninguna prueba, no hay examen. Yo era impotente cuando era joven porque no se me paraba, porque me acobardaba, hasta que conocí las drogas, que me convirtieron en un lobo insaciable.

-¿Cómo se lleva con las drogas ahora?

-Me excedí con las drogas. Voy a cumplir 70 años, imaginate que me tomé unos diez kilos de cocaína, media pileta de natación de whisky…si empiezo a contar… psilocibyna, mezcalina, datura, sal de anfetamina…

-¿Hoy la droga está más extendida que antes?

-La droga bajó por la pirámide social. Yo me acuerdo que era muy joven y lo veía entrar a Goyeneche al baño de un bar que se llamaba Los Pinos, que estaba en Corrientes y Rodríguez Peña, y lo veía a Troilo cruzar en piyama con un vaso de whisky por la calle Corrientes llorando, yendo para el bar La Giralda. Entré al baño y le dije “disculpe maestro, ¿me convida un saque? Casi me mata, me sacó de un cachetazo, yo era un pibe…pero andaban con los tubos ellos, y lloraban…

-¿Cuándo empezó a tomar cocaína?

-La cocaína llegó al país el último año de la dictadura y progresó con Alfonsín. La tomábamos los intelectuales, los periodistas, los deportistas, los artistas, los locutores, toda la clase burguesa. Pero cuando se eclosiona y baja, que esto fue por dos casos famosos, los dos balcones, los “balcones asesinos” de Olmedo y de Monzón. Con eso bajó la droga, explotó la cocaína, fue la mejor publicidad, y se dio el empeoramiento de la sustancia… cuando yo compraba drogas en cantidad, me daban crédito los dealers cuando era un tipo famoso y la cocaína era punto 7, punto 8, punto 9… ahora no, es un desastre, te da asco…

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-Usted ha dicho más de una vez que la cocaína le dio inteligencia…

-Me acuerdo que una vez Fito Páez me dijo que el problema de la cocaína es que le hacés daño a los demás. Yo no me daba cuenta que era así, yo había tomado cocaína porque había leído el libro de Freud sobre la merca y me dije: esto es lo mío. Él dice que te da más inteligencia, más lucidez.

-¿Se hizo cocainómano?

-Sí, es la única droga que puedo afirmar que me hice adicto, porque las demás no, la marihuana de muy joven me dio paranoia y la abandoné, ya me estaba haciendo adicto, además me ponía tonto, no me daba inteligencia…

-¿Sigue fumando porro?

-No. Me parece una boludez. Más el porro que hay. Yo fumaba cigarrillo colombiano, que te vuelve loco. Es como un ácido. Sino me vuelve loco no me sirve porque me agarra paranoia y me pongo como un boludo, en cambio soy capaz de tomar ácido o merca, que me vuelve loco pero de una manera que lo puedo manejar.

-¿Qué otras drogas probó?

-Tomé toda la droga del mundo menos la amanita muscaria porque me dio miedo, es un hongo venenoso ,muy peligroso que lo comen los brujos en España. Después tomé datura, peyote, mezcalina…Igual a mí las drogas sintéticas me gustan más que las drogas naturales. Me gusta el Lsd. La psilocibina y no el hongo, la mezcalina y no el peyote.

-¿Cuándo fue la última vez que tomó merca?

-La última línea me la tomé en agosto del año pasado en Mar del Plata y no volví a tomar. Decidí volver a Buenos Aires, porque allá no podía sobrevivir. Yo me acuerdo que Luca siempre me decía que la heroína era mejor que la cocaína porque te mata, en cambio la cocaína te acompaña hasta la muerte.

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Son poco más de las 6 de la tarde. En el bar de San José y Constitución la televisión está prendida en algún canal de noticias, pero en silencio. La concurrencia está conformada por centroamericanos conversando animados, policías en descanso tomando gaseosa, algún viejo solitario con su café y su medialuna leyendo Clarín, y allá en el fondo, en una mesa pegada a la ventana, un periodista joven entrevistando a otro periodista veterano. Entre los Fernet con Pepsi Light, los pedazos de pizza recalentada y los puchos Melbour fumados en la esquina, la charla con Symns ya lleva más de una hora.

-Enrique le hago una pregunta…

-¡Ya me hiciste como cuarenta! Por eso no te podés hacer amigo de un periodista.

-Usted también es periodista…

-No, ya no soy más periodista. Mantengo la curiosidad por la gente, hablo por la calle, pero lo que me hace feliz ahora es ayudarla, no preguntarle… el periodista escucha, no habla. Vos no sos buen periodista, no sos perceptivo no percibís mi tristeza, te importa un carajo el daño que siento en el alma, algún día capaz lo seas eh… cuando aprendas la compasión, no la piedad, la compasión.

-Capaz que porque soy pendejo…

-Ya te dije, ese es el peor defecto. Además sos kirchnerista. Tengo muchos amigos kirchneristas pero los detesto.

Enrique le da un trago largo al Fernet que viene tomando desde hace un rato. Cuando lo termina apoya el vaso en la mesa con fastidio.

-Estoy cansado y me pongo de mal humor enseguida -dice como disculpándose-. Los primeros periodistas que fueron mis enemigos fueron los periodistas del 4to poder. Clarín era mi principal enemigo y La Nación. Ellos están a favor de la propiedad privada. En vez de llamar a la sección del diario “delincuenciales” la llaman “policiales”. Entrevistan a psiquiatras y no a locos. Entrevistan a expertos en drogas, no a drogadictos. Lo que se llama periodismo sistémico, el cuarto poder. Pero surgió una casta peor, el periodista militante.

-¿Y qué piensa del kirchnerismo?

-Odio al kirchnerismo. Siempre odié al peronismo, nací en el núcleo de una familia anarquista y Perón fue el peor enemigo del anarquismo, convirtió a los obreros en mendigos, un general cobarde hijo de puta, en cambio los grandes anarquistas mataron comisarios, tomaban puertos, robaban barcos, eran extraordinarios…

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-Volviendo al periodismo ¿fue difícil llevar adelante la revista Cerdos y Peces en los años 80?

-Nos pusieron una bomba en el primer número. Voló todo, no quedó nada. En plena dictadura publicamos en tapa a un tipo fumando marihuana pidiéndole fuego a un policía, el titulo era “Legalizar la marihuana”. Después cuando terminó la dictadura, me mandó a tribunales todo el mundo, especialmente cuando sacamos en tapa a una nena de 8 años con la concha abierta, con el título “Niños que desean a hombres que desean a niños”.

-¿Ahí fue cuando los clausuraron?

-Nos cerraron la revista, pero la Suprema Corte de Justicia nos liberó, porque primero la nena de la foto era la hija del fotógrafo. Era una etapa pedófila, pero por 3 votos contra 2 los jueces votaron que es labor del periodismo contar todo lo que sucede en la sociedad “a pesar que nos repugna la revista esta” dijeron. A partir de ese cierre nos hicimos famosos, por supuesto que lo que hizo fue que quintuplicáramos las ventas. Imaginate que la primera nota sobre homosexuales en el país la publiqué yo, era un escándalo, había dos mujeres en tapa besándose…

– En cuanto a literatura, no le gustan mucho los escritores de acá a usted ¿no?

-No, yo creo como dijo Perlongher. Piensan los alemanes, hacen rock los ingleses y escriben los yanquis. Son extraordinarios: Hemingway, Capote, Mailer, Henry Miller, Bukowsky, John Fante, Richard Ford, Raymond Carver, son una manga de bestias literarias…porque escritura y literatura son cosas diferentes. Borges era un literato pero en su puta vida escribió nada, excepto algunos poemas extraordinarios…era un pensador alienígena, era un genio. Pero él mismo dijo que nunca escribió.

-¿Qué opina de la literatura argentina?

-Argentina es un país necrófilo, que ama a la muerte, y no por nada la historia de literatura argentina es la historia de las dramáticas vicisitudes del peronismo y las dramáticas vicisitudes de los desaparecidos, los secuestrados, los raptados…cada persona que muere hay una marcha, este es un país necrófilo. Un país que mira hacia el futuro tiene escritores como Henry Miller, John Fante…yo aprendí a escribir gracias a ellos. Acá en Latinoamérica se sobrevaloró la literatura del realismo mágico. García Márquez fue un gran periodista, pero como novelista era malísimo.

-¿Y de los escritores latinoamericanos quién le gusta?

-Juan Rulfo… Roberto Bolaño… Bolaño era muy antipático, lo conocí en Chile. Tuve ganas de agarrarme a trompadas con él. Allá era muy peleador yo, porque los chilenos son cagones.

-¿Y de los escritores argentinos?

-De los escritores argentinos el que más me apasionó cuando era joven era Marechal, “El banquete de Severo Arcángelo”. Roberto Arlt, también, pero era una literatura que moría, ya había escrito Crimen y Castigo Dostoviesky y con eso había matado todo. Yo escribía cuando joven imitando a Dostoviesky y a Arlt pero ya no se podía escribir así. Dejé de escribir hasta que apareció Henry Miller, que inventó otro camino más libre, más loco, más aventurero. Ahí empecé a escribir de nuevo.

-¿Cómo empezó a escribir?

-No hice escuela primaria ni secundaria ni universidad ni nada, pero me enseñó a escribir mi hermana que era profesora de filosofía. A los 12 años ya empecé a leer a Nietzche y a los 15 era un lector experto de Kant y a los 18 leía a Heiddeguer. No solo leía, cuando leí a Freud me di cuenta que yo era muy inteligente y fui a dar charlas a la Asociación de Psicoanálisis. Descubrí que yo era muy inteligente, mucho más de lo que muchos creen. Imaginate que crecí en la calle, soy callejero, me escapaba, robaba,vivía en el ferrocarril, en cualquier lado… una vida muy dolida…

-¿Sigue escribiendo?

Sí, me pagaron plata por adelantado para escribir un libro sobre la vejez…pero ya no puedo escribir, para mí escribir era el triángulo de las bermudas: el cenicero con 3, 4 cigarrillos prendidos, un vaso de whisky lleno, 4 líneas de cocaína, así escribí toda mi obra. No hay un solo caso en la historia del arte de un artista que haya dejado el alcohol y las drogas y haya seguido siendo talentoso. Hay escritores que nunca tomaron nada, como Borges, pero los que tomaron como Jean Cocteau o Poe, no pueden trabajar después. Bukowsky se murió tomando vino. Yo no quiero escribir más, por eso no escribo más.

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-¿Tiene miedo a la muerte?

-Cómo no le voy tener miedo. Lo terrible de la muerte es que nos morimos sin saber quiénes fuimos, nos morimos sin poder atravesar la piel de nuestro propio yo y llegar al yo de otra persona. El amor, como dijo Freud, es un intento insensato de encontrarse con otra persona, es la forma de locura aceptada socialmente, pero nunca salimos de nuestra propia piel.

-¿Vale la pena haber nacido?

-Qué pregunta…A Samuel Becket le preguntaron en una entrevista qué era la muerte y dijo en voz muy baja: yo no nací. Yo tampoco nací. Viví a veces, de a ratos, pero estuve dormido el 80 por ciento de mi vida como todos los zombies que hay en este bar…

De un momento para otro Enrique Symns golpea la mesa y se pone a gritar, señalando a los demás clientes:

SOMOS TODOS ZOMBIES MALNACIDOS, MALPARIDOS, MAL AMADOS, MAL COGIDOS. LAS MUJERES SON CRIMINALES IMPERDONABLES, NOS TRAEN A ESTE PASEO, NOS TRAEN A ESTE SHOPING ESTÚPIDO DE LOS DÍAS QUE TRANSCURREN.

De pronto Enrique se calma:

-Pero también hay alegrías.


Symns textual: política, sociedad, deseo, amor, sexo, tiempo, vida, muerte…


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Ilustraciones: Nicolás Canobra


La Juventud

La juventud nunca me interesó, no existe, es la peor etapa de la vida, es estúpida, siempre fue estúpida. La juventud es un mito, y más lo es la juventud militante. Está tan desesperado el joven, lo que llaman joven, que se mete en la primera cola que encuentra de una pasión, como el militante.

El Pueblo

Creen que pueden ayudar al pueblo… al pueblo lo ayudás si lo dejás solo, que haga lo que quiera, que se mate, que se drogue, que se rompa el orto, el pueblo es violento.

-¿Qué piensa de la “inseguridad”?

El único enemigo del amor es la búsqueda de seguridad, asique imaginate, una sociedad que busca seguridad es una sociedad enferma de desamor…me acordé de un mendigo que me cruzaba cuando vivía en Once, me decía que lo únicos que le daban una moneda eran los pobres, la señora que se gastó mil mangos en un super no les da ni un peso. Es una sociedad que merece que maten a las viejas, a los niños, a todo el mundo. Siempre reivindiqué la delincuencia.

Sobre el Che

Descubrí que un héroe no es un hombre que mata para salvar a alguien, es un hombre que muere por salvar a alguien, el Che Guevara es un asesino, igual que Stalin, Franco, Roosvelt, Sarmiento, Roca. No hay motivos para matar.

En Sudamérica hay 3 países de mierda: Uruguay, Argentina y Chile, que no son americanos, son Suiza, Inglaterra y Francia. Nosotros somos Francia. Vos vas a Bolivia, Paraguay, Perú, a Brasil especialmente, y olés el olor a la mierda en las calles y las minas meando, te agarra un árbol y te rompe el orto, todos quieren coger allá. Además, vos vas por la calle a las 7 de la mañana y pasa un borracho y te pide una moneda, no lo mandás a alcohólicos anónimos, le das diez mangos para que se muera, allá la gente vive así,a mil.

Cromagnon

Cromagnon fue una desgracia, murió mi gran amigo Chaban, me puso muy triste su muerte. Para mí fue un sacrificio como los que se hacían antes, se mandaba a un tipo a la muerte. Lo más irritante fue la actitud de los Callejeros, que en vez de separarse y cada uno formar su banda quisieron seguir después de haber matado a la madre de uno y del otro.

Sobre el recuerdo

El recuerdo es la forma más sagaz del olvido, no recordamos lo que pasó, hacemos una síntesis. Es más, casi todo lo que recordamos es pura ficción. Yo invento. Por eso mi propia vida es un invento. Todo los escritores tienen el mismo secreto: hay que mentir sabiamente.

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Tiempo

El tiempo no existe. Hay que sentarse a las puertas de la eternidad a perder el tiempo, el tiempo hay que perderlo. Imaginate que la mañana es mañana, a la tarde es demasiado tarde, sólo la noche queda como lugar misterioso, el reloj fue el peor invento, la muerte antes no existía. Es como dijo Artaud, a la muerte la inventaron cuando inventaron el reloj. El mismo sonido de las esposas al cerrarse, ese ruido es para mí el del reloj.

Vejez

Ahora estoy escribiendo un libro sobre la vejez, debería llamarlo “Anochecer de una vida agitada”. A esta altura de mi vida de lo único que soy consciente es de que soy viejo. Demoré mucho, a los 61 años todavía cogía con pibas de 16. Voy a cumplir 69 en diciembre. Empecé a pensar cuando se terminó el erotismo, mi vida aventurera: fue el ACV que me dio en Bariloche, me mostró la muerte. ¿Vos conocés a algún ser humano que no le tenga miedo a la muerte?

El amor y el deseo son enemigos, no podés desear y amar, tenés que decirle a la concha: “perra hija de puta, no quiero cariño, perra conchuda babeame la cara, escupime, vomitame”.

Lo descubrí de viejo, el mundo es lo que dice Gurdjieff , en el alma de un hombre conviven un lobo y una oveja, él dice: estoy de acuerdo en que el lobo no debe comerse a la oveja, pero ¿de qué vive? Yo solté mi lobo en el mundo y le hice daño a mujeres no amándolas, deseándolas. Me enamoré también…

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