La Patria es…Barrio Intercultural

Entre las laderas de las montañas patagónicas, rodeado de bosques que invitan a perderse en su espesura, se está erigiendo el Barrio Intercultural, insólito proyecto soñado y puesto en marcha por los Vecinos Sin Techo de San Martín de los Andes.


Por Marcos Mizzi


Otro mundo

Arbustos grandes y de flores amarillas custodian nuestros flancos mientras vamos montaña arriba, vemos como el sol se hunde en el valle y la noche desciende devorando la poca luz que todavía se cuela por entre las hojas de los árboles. Estamos entrando al Parque Nacional Lanín. Así lo anuncia el cartel que cruza el camino, y en la oscuridad parece como un portal que nos ha de transportar a otra dimensión. Lejísimo parece la ciudad de San Martín con sus negocios chetos y sus pinos importados. Acá es el reino de la diosa Patagonia: los maitenes están por todas partes y un olor húmedo envuelve el ambiente, el olor de la vida que crece.

Historiando

Un poco más arriba llegamos a las casas en construcción. Roberto, militante de los Vecinos Sin Techo, nos está esperando para guiarnos hasta una cabaña con camas cuchetas. Ahí vamos a dormir durante una semana. Enseguida dejamos los bagallos, buscamos ramas secas, improvisamos un fogón. Un vinito pasa de mano en mano. De a poco nos vamos enterando bien de dónde estamos. Para situarnos con más precisión en estos pagos, hay que tener en cuenta un dato fundamental: de los 40.000 habitantes de San Martín, hay 10.000 que no tienen una vivienda propia. Otro número que sorprende es el de los comercios: en la ciudad hay 4 supermercados, 7 carnicerías y… ¡42 inmobiliarias!
Como forma de poder paliar esta locura, en 2005, los Vecinos Sin Techo de la ciudad, firman un acuerdo con la Comunidad Mapuche Curruhuinca, para pelear conjuntamente por un cacho de tierra dentro del Parque Nacional Lanín, que en esa época el Ejército usaba para la cría de caballos de polo. Tras mucha y cruel lucha (con viaje a Buenos Aires a apretar a congresistas de la Nación incluido), consiguieron el título de propiedad de la tierra. Y eligieron poseerla con una particularidad, que es única en el país: la propiedad no es privada, ni del Estado: es comunitaria, de todos los que la habitan.

Arrabal andino

En vez de manzanas, el Barrio Intercultural tiene círculos: rondas de casas mirando hacia un centro que hace las veces de patio común. Los vecinos del barrio los llaman islas. Recorremos, y notamos que todas las puertas principales dan al Este. De esta manera se respeta la tradición india: la entrada a sus toldos miraba al nacimiento del Sol. También tiene un sentido práctico: se evita así que los fuertes vientos cordilleranos que vienen del Oeste, se metan en la vivienda. El diseño en general fue creado por todos los vecinos, que fueron sugiriendo las distintas formas de habitaciones, o tal o cual edificio para el barrio entero. Muchas ventanas y materiales nobles, como la madera y la piedra. Escuelas, dispensarios, piletas, gimnasios. Nadie mencionó comisarías ni iglesias.

ministros recorren barrio intercultural, san martin d elos andes, 12-10-2014, patricio rodriguez
barrio intercultural, san martin delos andes, 12-10-2014, foto: patricio rodriguez

Trabajos & días

El Sol precioso bendice el cielo, mientras acá abajo unas 100 personas palean porlan fresco. Están encarpetando el piso de lo que será el salón de usos múltiples. Y aunque el laburo es pesadísimo, están contentos. Joden entre ellos, se ríen, y hasta una señora se manda unos pasos de baile al compás de una radio que suena por ahí. Dentro del refugio, otra mujer prepara ensaladas mientras cuenta emocionada que ya les falta poco para poder mudarse. A mediodía, el Sol está furioso de calor pero el viento aliviana la temperatura: clima perfecto. Se interrumpe el trabajo cuando alguien avisa que están listos los choripanes. Todos los domingos se hace trabajo voluntario, para levantar los espacios comunes, o limpiar, o mejorar el arbolado. De lunes a sábado, los vecinos que están en las cooperativas, levantan las casas.

¡Qué verde es mi valle!

Estamos en la ciudad, en la radio comunitaria que aloja en sus salones a la asamblea de los Vecinos Sin Techo. Roberto reflexiona, mientras el arroyito que pasa al costado del patio canta al correr: “Hay una diferencia muy grande entre ir, anotarse y quedarse esperando a que el Estado o alguien te resuelva las cosas, y cuando lo hace la gente misma. Cambia todo, incluso las familias tienen que convencerse de irse a vivir a una tierra comunitaria. Y se va haciendo vencidad antes de llegar… Acá en la Patagonia el problema más grave es el desarraigo, el de la gente que viene de otros lados, de los mapuches que dejan sus comunidades y se vienen a las ciudades… Todos estamos necesitando construir identidad, y generalmente la opción que tenemos es construirla a partir de la violencia… Experiencias como este barrio cambian la mirada: hay necesidad de construir a través de la capacidad propia de cada uno, a través de la convivencia en comunidad.”


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